Las baterías son caras y la pregunta del millón es: ¿Compensan? La repuesta es simple: Depende. Además hoy en día, para complicar más aún el asunto han aparecido las baterías virtuales.
Diferencias entre baterías físicas y virtuales
Lo primero es aclarar las diferencias entre ambas. Las baterías físicas acumulan nuestra energía sobrante para utilizarla cuando no hay sol. En una instalación solar convencional reducen tanto el vertido de excedentes a la red como la compra de electricidad puesto que utilizamos la energía de las baterías en las horas sin sol. En una situación ideal permitirían no comprar absolutamente ni un kwh a la compañía eléctrica, aunque en la factura seguiríamos pagando el término de potencia y otros cargos fijos.
Las baterías virtuales son en realidad un monedero digital donde te acumulan el dinero que te dan por tus excedentes para descontarlo luego de tu factura. Con estas baterías tu factura se puede quedar literalmente a cero. Ambas pueden coexistir perfectamente.
Las baterías físicas además de acumular energía pueden hacer otras funciones adicionales. Las más importantes, evitar cortes de luz, entregar la energía en los periodos tarifarios más caros y ajustar la potencia contratada evitando recargos en la factura, o saltos del ICP en el caso de instalaciones domésticas.
Las baterías virtuales por su parte no tienen ninguna de estas funciones, pero permiten ahorrar el término fijo de la factura e incluso, dependiendo de la comercializadora, compensar también las facturas de otros suministros a nombre del mismo titular. Con un sistema de baterías virtuales un consumidor puede llegar a no pagar ni un céntimo de electricidad en todos los contratos que tenga a su nombre.
¿Qué baterías me convienen más?
Además las baterías virtuales son gratis. ¿Dónde está el truco, entonces? En el precio al que me compensan la energía, que es muy inferior al que me cobran por lo que compro a la red. Para que un sistema fotovoltaico pueda dejar mis facturas a cero solo con baterías virtuales tiene que producir un exceso de energía muy grande respecto a mi autoconsumo directo, que es el único donde no compro electricidad.
Ese exceso de producción solo lo puedo conseguir sobredimensionando la instalación con más placas y más potencia de inversor, lo cual supone también mayor inversión.
Si la instalación tiene baterías físicas entonces aumentará mi autoconsumo, por lo que compraré menos electricidad a precio caro, y tendré menos vertido que me compensan a un precio inferior.
En resumen, con las baterías físicas tenemos:
- Menos compra directa a la red
- Compra a la red en los periodos tarifarios más favorables
- Más independencia energética
- Evitamos apagones
- Evitamos excesos de potencia
- Inversión en baterías
Y con las baterías virtuales:
- Compensamos también el término fijo de la factura
- Podemos compensar facturas de varios suministros a nombre del mismo titular
- Inversión en sobredimensionado de la instalación

La solución ideal siempre depende de cada caso y se obtiene tras un estudio pormenorizado. Si quieres saber cuál es la tuya solo tienes que contarnos tu caso.

