Marta contemplaba el atardecer desde el porche de su hotel rural, un antiguo caserío restaurado en mitad de un enclave natural privilegiado. El paisaje era espectacular, pero su cabeza no dejaba de hacer números.
El mayor problema de Marta no eran las reservas ni los comentarios de sus huéspedes, sino la electricidad. Al estar alejada del núcleo urbano, traer la línea eléctrica con la compañía distribuidora exigía un presupuesto astronómico. Y el grupo electrógeno diésel que alimentaba la finca no solo era ruidoso y contaminante, sino que tragaba combustible a un ritmo escalofriante y encima al precio que se había puesto el gasoil.
Su hotel consumía una media de 230 kwh al día con mayor carga en fines de semana y festivos, y picos de potencia entre 40 y 45 kw. Depender de un motor de combustión para cubrirlo no solo rompía el encanto eco-friendly de su alojamiento, sino que destruía la rentabilidad del negocio. Fue entonces cuando el equipo de ingeniería de Alabama Split diseñó el traje a medida que necesitaba.
Energía solar para una independencia total
Aislar un hotel rural de la red no es simplemente colocar paneles solares; exige un dimensionamiento preciso para garantizar suministro ininterrumpido incluso en días nublados y soportar picos de demanda máxima en festivos y fines de semana sin sobresaltos.

La generación de energía quedó a cargo de un campo solar de 80 kwp compuesto por 126 paneles de alta de potencia de 635 wp, capaces de generar entre 210 y 420 kwh diarios según la época del año, suficientes para cubrir su consumo diario en la mayoría de escenarios y tener un amplio margen para recargar el banco de baterías al 100% durante las horas centrales del día.
Un inversor híbrido de 60 kw con diseño nativo para instalaciones aisladas se encargaba de transformar la energía generada en electricidad utilizable con un margen de potencia sobrado para sus necesidades. Capaz de aceptar la entrada del grupo electrógeno como fuente de respaldo de último recurso, aseguraba la entrega de potencia que necesitaba el hotel de forma continua en cada momento.
Por último, un conjunto de baterías de 250 kwh de capacidad aseguraban la disponibilidad de energía prácticamente en todo momento sin necesidad de arranque del grupo electrógeno.
Un sistema inteligente de carga y descarga gobernaba todo el sistema para un flujo óptimo de la energía y el mejor aprovechamiento posible.
Un nuevo capítulo para Marta y sus huéspedes
Hoy Marta sonríe cuando sus huéspedes alaban el silencio de la noche y la sostenibilidad del hotel.

Gracias a su nueva instalación solar Marta convirtió una factura de 5.000 € al mes en gasoil en 0 € de coste recurrente. La inversión se amortiza sola con el propio ahorro generado, protegiendo su negocio de por vida.
Si tienes un hotel con problemas de potencia, costes energéticos desorbitados o falta de acceso a la red eléctrica y quieres hacer como Marta, podemos diseñar e implantar el traje a medida que necesitas para tomar el control total de tu energía. Ponte en contacto con nuestro equipo y declara tu independencia energética.

